-Cierra los ojos.

-¿Así?

-Exacto, muy bien. ¿Qué sientes?

-Noto... Siento una brisa.

-¿Una brisa? ¿La oyes?

-Sí. Creo que la oigo...

-¿Qué te dice?

-No lo sé... Hay canciones en el aire.





lunes, 29 de noviembre de 2010

...

Lo sentimos...

... pero es posible que tu red o tu equipo estén enviando consultas automatizadas. Para proteger a nuestros usuarios, no podemos procesar tu solicitud en este momento.

-Sí, soy yo.

Me acaban de hacer esta pregunta, diciéndome a continuación que pusiera una serie de claves para acceder a mi blog, aceptándo luego que ers una persona. SI. Soy una pesona, ¿vale? Soy yo.

Ni siquiera se como explicar como soy, realmente. ¿Simpatica? ¿Extrovertida?

...Dios.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Horas perfectas.

16:43
La hora perfecta para estar en el ordenador, para sentarte delante de la pantalla y dejar vagar tus pensamientos mientras cotilleas facebooks ajenos.
Para escribir un poquito y escuchar una balada que te haga llorar. Para esperar su llamada. (Aunque para eso cualquier hora es perfecta).
...

-Yo creo que hay horas perfectas para todo, ¿y tú?
+Mm... yo no lo creo. Cada uno hace lo que le da la gana cuando le da la gana...
-¿Ah si? ¿Y cuando vas a trabajar? No me digas que preferirías trabajar de las cinco de la tarde a las diez...
+No, claro que no.
-Pues entonces.
+¿Tú comes todos los días a las dos y media?
-No, claro que no.
+Pues entonces.

...

Direcciones.

¡Eh! ¡Estoy aquí! ¡No he desaparecido, sabéis!
Nuevos pensamientos. Todos aquí metidos. No sabéis el esfuerzo que me cuesta no sacarlos todos de golpe, no escribir la parrafada aquí entera. No vomitarlos todos hasta quedarme tranquila.

He pasado una época de dudas -de muchas, muchas dudas-. Como cuando no estás segura de lo que hay que hacer, si elegir el camino de la izquierda o el de la derecha.
El de la izquierda, como puedes ver, se trata de un camino iluminado; de hecho, lo ves tan fácil llegar a él que no sabes ni por qué te planteas irte por el de la derecha.
Pero es que allí está el problema.
El de la derecha tiene un camino de ida más enrevesado, un poco más oscuro. Y, al contrario que en el de la izquierda, en este ya sabes lo que te va a deparar al otro lado. No tienes dudas, puedes irte allí, que es una buena opción, ¿sabes?
Y sin embargo, está esa adrenalina, esa emoción de pensar: Oye, ¿y qué va a pasar si me voy por el otro lado? -Y es por eso que no te decides-.

Es terrible; yo lo he vivido. Es pasarse horas y horas tumbada en la cama (así, bocarriba, con las manos entrelazadas sobre el estómago y los ojos muy abiertos), pensando qué sendero elegir, cuál escoger.
Y, es que, además, sabes que eligas el que eligas no te vas a quedar contenta. Vas a seguir pensando: Oye, ¿y si no lo he hecho correctamente? ¿Qué habría pasado si me llego a ir por el otro lado?
Te quedas parada, sin saber qué hacer. En medio de los dos caminos (derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda...). ¿Sabes de qué te hablo? De esa sensación de incertidumbre... de esa sensación que se te queda, esperando que te llegue la inspiración divina, o alguna señal que te ayuda a elegir y a decirte a ti misma: Estoy segura de que este es el camino correcto.

martes, 2 de noviembre de 2010

Por pedir... y por soñar :)

Por pedir... y por soñar :)
¡Es gratis, puedes hacerlo, no te cortes!

Gracias :)

Hoy.
Creo que uno de los días más felices de mi vida, gracias a tí. Bueno, sólo a ti no, a mucha gente... Pero bah, paso de nombrar una lista tan larga, y me resumo en lo más importante.
En serio, gracias. Te quiero.