-Cierra los ojos.

-¿Así?

-Exacto, muy bien. ¿Qué sientes?

-Noto... Siento una brisa.

-¿Una brisa? ¿La oyes?

-Sí. Creo que la oigo...

-¿Qué te dice?

-No lo sé... Hay canciones en el aire.





viernes, 28 de enero de 2011

-aclaración-

Bien, hola, antes de nada.
Si, soy yo... JAJAJA. Entiendo que estéis sorprendidos, después de tanto tiempo... De nuevo vuelvo a publicar en "mi otro blog". Si, el blog de las inseguridades... Podría decirse. Donde de verdad expreso lo que siento.
Y de nuevo decir adiós, porque me voy una semana. Una semana dónde me sentiré liberada, rodeada tan sólo de amigas, de gente en la que confío, y de mi inseparable teléfono móvil que me recordará cada día cómo suena su voz. Sí, del chico del que tanto os he hablado.
Y es que me encanta como suena su voz nostálgica, y su buzón de voz. Os reiríais si lo escucharais.
Bueno, y vuelvo a ser feliz, después de momentos depresivos, y de contar con la ayuda de mi psicólogo personal (más comunmente llamado mi mejor amigo), que por cierto, es también amigo de la razón de mi vida, o sea, mi novio.
Y próximamente volveré a las andadas, a escribir como si narrara la más excitante de las vidas... Porque ahora, sólo pretendía dejar una aclaración como es esta.
Venga, una entradita más antes de que lleguen mis primos, y quizá otro par mañana.
Y el domingo, a la libertad de las montañas y la nieve.

Ç

Sentirse vacía... Como yo me sentía.
Rara, diferente.
Ahora, liberada.
Y sentir que todo puede cambiar en un minúsculo instante, tan pequeño que a veces puede pasar inadvertido...
Y creer que puedes cambiar el rumbo de las cosas cuando en realidad, lo único que no puedes hacer en el mundo, es eso.