Al fin, soy libre.
Me liberé de los exámenes (no de las malas notas), de tener que pasarme horas y horas hincando los codos. ¿Pero vosotros sabéis lo molesto, irritante e incómodo que es eso? El pasarte tanto tiempo con el libro en las narices, aparentando leer (leyendo algún párrafo de vez en cuando, repitiéndolo en tu carbeza y memorizándolo), y después quedarte en blanco y olvidar todo.
-Terrible, lo sé.
Pero al fín, AL FÍN, terminó. Y ya se que es una estupidez, pero me siento feliz y por ese simple hecho me apetecía escribirlo. (¿Algún problema?)
Dios, es que se siente tan bien pensar que no voy a tener que volverme a sentarme en mi habitación, aislada del mundo, privada de pequeños placeres como ver la televisión despatarrada en el sofá con una bolsa de pipas al lado, o con una novela apoyada en las piernas...
Geeeeeeeeeeeeeeeeenial.
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